Si no fuera por la fecha, se diría que el día empezó igual que todos. Sólo un comentario introdujo una variable en la rutina: "pareces igual de joven que ayer".
Una sonrisa llena de sueño apareció de repente. No recuerdo qué contestó.
Como mañana me toca mudanza, anticipo parte de la banda sonora que debería acompañar. Sí sí... a partir de este fin de semana una terracita acogerá mis cafés matutinos y nuestras cenas de verano al fresco. Cómo explicar la sonrisa que no me suelta desde hace una hora. ¿Serán las llaves que ya se esconden en el fondo del bolso? Será...
Y de paso, a modo de dedicatoria, me servirá para dar las gracias no pocas veces a quien consigue hacer desaparecer los nubarrones de mi cabeza. Esos que se cuelan de vez en cuando por aquí. Esta primavera va a traernos a todos locos, a mí la primera.
El otoño en primavera, la primavera en otoño. No es nostalgia ni vivir mirando al pasado:
Es disfrutar de todos los momentos, de los colores, el último calor del sol a través de los árboles, o el primero tras el invierno.
Es recordar ahora los pequeños placeres. Es una caricia por la mañana o soñar despierta con el dulce olor de las primeras flores. Nada necesario, siempre imprescindible.